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jueves, 14 de julio de 2011

Copito de nieve

Su primer nombre fue 'Nfumu Ngi', y le fue dado por un cazador de la tribu essamangon, llamado Benito Manié, quien le capturó después de haber abatido a toda su familia considerando que los gorilas destrozaban todas sus cosechas. En efecto Nfumu Ngi era un gorila, que apareció por primera vez el 1 de octubre de 1966 cerca del poblado de Nko, en la provincia del Río Muni de la antigua Guinea española, actual Guinea Ecuatorial.

Fue vendido a un primatólogo, Jordi Sabater Pí, por el módico precio de 15.000 pesetas y trasladado al Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica que el Ayuntamiento de Barcelona tenía en Ikunde.


Llegó a Barcelona el 1 de noviembre de 1966, donde fue recibido por el entonces alcalde José María de Porcioles. Permaneció en casa del veterinario del zoo de la ciudad para adaptarse a su nuevo entorno, a los cuidados de la esposa de dicho veterinario Marila Rueda.

Menos de un año después aparecería en la portada de la revista norteamericana National Geographic, convirtiéndose en mundialmente famoso, bajo un nuevo nombre, el de Copito de nieve.
Albino de nacimiento, excéntrico, Copito de nieve entablaría a lo largo de 4 décadas una estrecha relación con la ciudad de Barcelona.

Su vida fue plácida en el Espacio de gorilas del Zoo de la Ciutadella. Cuidadores y visitantes le trataron desde el comienzo en calidad de verdadera estrella, no sólo del zoológio, sino de la ciudad entera de Barcelona. Tanto que el pintor Salvador Dalí le obsequió con un manequí de novia y un inmenso pastel.

Tuvo tres parejas a lo largo de su vida, pero su preferida siempre fue Ndengue con la que compartió muchas cosas. Más que gorila, era fiera, ya que su descendencia se compone -ni más ni menos- de 21 vástagos de los cuales sobrevivieron 6: Urko, Machinda, Ntao, Kena, Bindung y Virunga. El único varón, Urko, murió en agosto de 2003 tras ser operado de urgencias de peritonitis. Ninguno de sus hijos ha heredado su albinismo. Tampoco sus nietos, por el momento.

Copito se alimentaba unicamente de frutas, verduras, leche y yogur desnatado. Esta dieta le permitió alcanzar la nada despreciable edad de 40 años, unos 80 en escala humana. Llegó a pesar 181 kilos y a medir 1,63 centímetros de altura.

Su albinismo que le hacía ser único en el mundo, fue también la razón por la cual desarrolló, desde 2001, un cáncer de piel incurable que le llevaría a la muerte. Falleció el 17 de noviembre de 2003 a las 6h40 de la mañana. Barcelona estaba completamente consternada. "Es más: se moría un ciudadano de Barcelona con aspecto de anciano, tímido y cariñoso que a veces daba la espalda y a veces retozaba en la hierba". Tras practicar una necropsia, recoger material genético, tejido y material óseo, fue incinerado y enterrado a la vera del Espacio de Gorilas, el 25 de noviembre. En memoria a Copito, se plantó un árbol en el lugar de la inhumación, un 'Calodendrum capense', originario de África.

"2.000 niños se despidieron del gorila con dibujos y el Zoo de Barcelona se apresuró a realizar moldes de su cuerpo para hacer una escultura hiperrealista como homenaje."

Este post va dedicado a todos aquellos que han crecido con Copito de nieve. Y a estos otros, quienes, bajando las Ramblas, sonríen todavía al divisar en postales las muecas del entrañable gorila.




Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

miércoles, 22 de junio de 2011

Ángel guardián


Los mercaderes de vino nunca llegaron a prosperar tanto como en el siglo XIX. Este éxito dio origen a un nuevo trabajo: el de ángel guardián. El ángel guardián era el encargado de acompañar a sus casas aquellos clientes mamados. Ya que para un hombre en estado de embriaguez, la menor acera se convierte rápidamente en un escollo infranqueable, el adoquín más pequeño puede provocar una caída. Con una señal del dueño, el ángel guardián agarraba al cliente por los cuernos y lo acompañaba a su domicilio. Había que ser paciente y gran psicólogo. El ángel guardián debía, primero, tranquilizar a su cliente –no, su mujer no estaría molesta con él-, estar de acuerdo con sus obsesiones –sí, el vino era excelente para la salud-, sufrir sin rechistar sus cóleras, sus lloros o sus sarcasmos, recoger su sombrero tirado en un arroyo y por último, afrontar las reprimendas de la esposa.
En recompensa, recibía algunas monedas del cliente y tenía mesa regalada por el mercader de vino. La mayoría de los ángeles guardianes operaban en Montmartre y a los alrededores de la plaza Maubert. 

Métiers oubliés de Paris - Dictionnaire littéraire et anecdotique
Traducción: KNB

lunes, 9 de mayo de 2011

Contra el Eixample


Corazón de Barcelona, barrio más poblado de España.

No rebatiré las ventajas funcionales del Eixample, que son muchas, como por ejemplo la gestión del tráfico, la facilidad para orientarse o el suministro de las tiendas... Aquí hablaré del Eixample en cuanto a barrio en donde pasar el tiempo.

En el Eixample, cada calle es una calle más. A ver si me explico. En el Eixample, las ubicaciones tienen muy poca importancia. Por ejemplo cuando uno va a tomar algo en un bar del Eixample, decide siempre en función del bar por sí solo (su decoración, música, especialidades...) y nunca en función del lugar-bar. No escojo ese bar porque se encuentra en una plazoleta o aquel otro porque la calle se estrecha. Como mucho un bar difiere del resto por situarse en la encrucijada de dos calles. Las terrazas se encuentran obligatoriamente a dos pasos de un flujo constante de coches que circulan por una calle de una anchura constante de 10 metros.

El cruce Provença con Aribau, Mallorca con Roger de Llùria o Casp con Girona no me evocan nada en absoluto y así sucesivamente, centenares de cruces idénticos que se confunden.

Además es curioso saber que Cerdà concibió el Eixample de manera a que la vida se desarrollara en el interior de las manzanas, en jardines que fueron desapareciendo o que simplemente nunca existieron. Hacia dentro y no hacia esas calles monótonas de allí fuera.

Es cierto que hay excepciones en el Eixample. Existen lugares sobresalientes: algunos pasajes, algunas calles (Paseo de Gracia, evidentemente, Enrique Granados...). Sin embargo son excepciones que confirman la regla.

Y si no estáis de acuerdo conmigo, decidme quiénes de vosotros quedáis para pasear por el Eixample. Rollo: quedamos en calle Valencia, Bailén o Aragón para pasear... no se le ocurriría a nadie! Aunque hayan edificios fuera de serie, todavía no he conseguido bajar Balmes con aquella alegría que me proporcionan otras calles del mundo.
Por esa razón la gente acaba quedando en el casco antiguo, Gracia o Poble sec.

Al Eixample le falta contraste para poner en valor sus riquezas. Yo lo veo como un desierto en medio de la ciudad.