Fue vendido a un primatólogo, Jordi Sabater Pí, por el módico precio de 15.000 pesetas y trasladado al Centro de Adaptación y Experimentación Zoológica que el Ayuntamiento de Barcelona tenía en Ikunde.

Llegó a Barcelona el 1 de noviembre de 1966, donde fue recibido por el entonces alcalde José María de Porcioles. Permaneció en casa del veterinario del zoo de la ciudad para adaptarse a su nuevo entorno, a los cuidados de la esposa de dicho veterinario Marila Rueda.
Menos de un año después aparecería en la portada de la revista norteamericana National Geographic, convirtiéndose en mundialmente famoso, bajo un nuevo nombre, el de Copito de nieve.
Albino de nacimiento, excéntrico, Copito de nieve entablaría a lo largo de 4 décadas una estrecha relación con la ciudad de Barcelona.
Su vida fue plácida en el Espacio de gorilas del Zoo de la Ciutadella. Cuidadores y visitantes le trataron desde el comienzo en calidad de verdadera estrella, no sólo del zoológio, sino de la ciudad entera de Barcelona. Tanto que el pintor Salvador Dalí le obsequió con un manequí de novia y un inmenso pastel.
Tuvo tres parejas a lo largo de su vida, pero su preferida siempre fue Ndengue con la que compartió muchas cosas. Más que gorila, era fiera, ya que su descendencia se compone -ni más ni menos- de 21 vástagos de los cuales sobrevivieron 6: Urko, Machinda, Ntao, Kena, Bindung y Virunga. El único varón, Urko, murió en agosto de 2003 tras ser operado de urgencias de peritonitis. Ninguno de sus hijos ha heredado su albinismo. Tampoco sus nietos, por el momento.
Copito se alimentaba unicamente de frutas, verduras, leche y yogur desnatado. Esta dieta le permitió alcanzar la nada despreciable edad de 40 años, unos 80 en escala humana. Llegó a pesar 181 kilos y a medir 1,63 centímetros de altura.
Su albinismo que le hacía ser único en el mundo, fue también la razón por la cual desarrolló, desde 2001, un cáncer de piel incurable que le llevaría a la muerte. Falleció el 17 de noviembre de 2003 a las 6h40 de la mañana. Barcelona estaba completamente consternada. "Es más: se moría un ciudadano de Barcelona con aspecto de anciano, tímido y cariñoso que a veces daba la espalda y a veces retozaba en la hierba". Tras practicar una necropsia, recoger material genético, tejido y material óseo, fue incinerado y enterrado a la vera del Espacio de Gorilas, el 25 de noviembre. En memoria a Copito, se plantó un árbol en el lugar de la inhumación, un 'Calodendrum capense', originario de África.
"2.000 niños se despidieron del gorila con dibujos y el Zoo de Barcelona se apresuró a realizar moldes de su cuerpo para hacer una escultura hiperrealista como homenaje."
Este post va dedicado a todos aquellos que han crecido con Copito de nieve. Y a estos otros, quienes, bajando las Ramblas, sonríen todavía al divisar en postales las muecas del entrañable gorila.
Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5



