martes, 17 de mayo de 2011

¡Muerte a Jack Sparrow!


¿La vida de pirata es realmente la que todos hemos soñado?


Por su inmenso éxito, desde finales del siglo XVII, y por sus múltiples reediciones, la obra de Oexmelin, Piratas de la América y luz a la defensa de las costas de las Indias Occidentales, parece estar al origen del mito de la piratería fácil. Oexmelin muestra las grandes operaciones victoriosas y omite cuidadosamente los fracasos. Fueron los guionistas de Hollywood quienes, en el siglo XX, perpetraron la imagen del pirata libre, valeroso, bocazas y triunfador con las mujeres, poseedor de un tesoro enterrado en alguna isla desierta.

Sin embargo la realidad es otra. Si un hombre pobre nacía en Santo Domingo en la segunda mitad del siglo XVII, tenía solamente tres maneras de subsistir. Podía trabajar como obrero en una plantación de tabaco o de índigo, trabajo completamente agotador y muy mal pagado, a las órdenes de un capataz exigente. Podía llevar la vida libre de un bucanero que consistía en cazar vacas o cerdos salvajes, ahumar la carne y venderla a navíos que navegaban por el mar del Caribe; vida completamente solitaria y que se veía constantemente amenazada por la irrupción de tropas españolas. Finalmente podía correr el riesgo de tomar la mar, arriesgando su vida, con la esperanza de conseguir en alguna campaña un pequeño botín que le serviría para instalarse en alguna parte. Y en periodos de crisis agraria, la elección se convertía casi en una obligación.

La imagen del pirata libertario se asemeja a la falsa imagen que tiene nuestra sociedad del vagabundo filósofo. Los piratas, en su mayoría, no escogían esa vida por afán de libertad sino que los duros golpes de la vida les forzaban a hundirse en una vida de vagabundeo al filo del agua.

Los piratas tampoco tenían mucho éxito con las mujeres. La verdad es que es difícil pillar con la boca desdentada, la cara rajada y una mano amputada. Así que recurrían a lo de siempre: ¡unas putas y a correr!

En cuanto al dinero, el pirata de a pie no era muy rico que digamos. Más bien lo contrario. Y en lo que refiere al valor, es cierto que los piratas solían estar a menudo hambrientos y no tenían nada que perder. Esto les daba cierta ventaja frente a tropas españolas compuestas por hombres mayores e indígenas poco motivados, a menudo pobremente armados y muchas veces desmoralizados por el retraso de la paga.

Esta es la verdadera condición del pirata caribeño del siglo XVII. No obstante la piratería fácil es uno de los más increíbles mitos creados por los hombres. A buen entendedor, alguien que vibró con La Isla del Tesoro de Stevenson o con la leyenda de Rackham el Rojo.



Referencias:
Une histoire des pirates –Jean Pierre Moreau
Wikipedia -http://es.wikipedia.org/wiki/Pirata, http://es.wikipedia.org/wiki/Filibustero, http://es.wikipedia.org/wiki/Bucanero

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