martes, 10 de mayo de 2011

Quemando libros



Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos” –Heinrich Heine (1821)

Hace exactamente 78 años, el 10 de mayo de 1933, ardieron miles y miles de libros en Berlín en lo que se ha denominado el bibliocausto nazi.
Al punto de la mañana estudiantes saquearon la universidad Wilhelm Von Humboldt en una euforia generalizada y difícil de creer en una nación tan desarrollada como lo era la alemana. Llegados a Opernplatz, los estudiantes arrojaron los libros a una hoguera bajo la mirada de Joseph Goebbels, quien gritaba fanáticamente las virtudes de “la esencia de ser alemán” y “las basuras y corrupciones del asfalto literario judío”. Muchos autores ardieron, desde Marx quien tuvo el placer de pasar el primero hasta Freud, pasando por Stefan Zweig, Bertold Brecht, Franz Kafka, Thomas Mann, Marcel Proust, Robert Musil, H.G Wells, Emile Zola, Joseph Roth, John Dos Passos, Jack London, Hermann Hesse, Ernest Hemingway, Heinrich Heine, Maxim Gorki, André Gide, Alfred Döblin, Walter Benjamín, Friedrich Engels, Leon Trotsky, Vladimir Lenin, Georg Lukács, Charles Darwin y Albert Einstein. Preludio de lo que iba a pasar.



Sin embargo la tragedia nazi aparentemente condenada por todos no bastó:

El 29 de abril de 1976, Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército con asiento en Córdoba, ordenó una quema colectiva de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Galeano... Dijo que lo hacía "a fin de que no quede ninguna parte de estos libros, folletos, revistas... para que con este material no se siga engañando a nuestros hijos". Y agregó: "De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina". (Diario La Opinión, 30 de abril de 1976).

Y aunque parezca que la caza de libros sea cosa de algunas arcaicas dictaduras, actualmente, en el 2011, existen estados democráticos que perpetran esta cacería. En Venecia, lacayos de Berlusconi quieren poner en marcha la quema de libros. 


Os dejo con algunas citas referentes al bibliocausto nazi. La primera es la reacción de Freud al enterarse de que sus libros habían sido quemados por los nazis. Si se hubiera quedado en Alemania a él también le hubieran quemado.




¡Cuanto ha avanzado el mundo: en la edad media me habrían quemado a mí! –Sigmund Freud
Cada libro quemado ilumina el mundo  - R.W. Emerson
Todos los escritores quemados por el III Reich fueron dignificados por las llamas. –Philip Roth

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