lunes, 9 de mayo de 2011

Contra el Eixample


Corazón de Barcelona, barrio más poblado de España.

No rebatiré las ventajas funcionales del Eixample, que son muchas, como por ejemplo la gestión del tráfico, la facilidad para orientarse o el suministro de las tiendas... Aquí hablaré del Eixample en cuanto a barrio en donde pasar el tiempo.

En el Eixample, cada calle es una calle más. A ver si me explico. En el Eixample, las ubicaciones tienen muy poca importancia. Por ejemplo cuando uno va a tomar algo en un bar del Eixample, decide siempre en función del bar por sí solo (su decoración, música, especialidades...) y nunca en función del lugar-bar. No escojo ese bar porque se encuentra en una plazoleta o aquel otro porque la calle se estrecha. Como mucho un bar difiere del resto por situarse en la encrucijada de dos calles. Las terrazas se encuentran obligatoriamente a dos pasos de un flujo constante de coches que circulan por una calle de una anchura constante de 10 metros.

El cruce Provença con Aribau, Mallorca con Roger de Llùria o Casp con Girona no me evocan nada en absoluto y así sucesivamente, centenares de cruces idénticos que se confunden.

Además es curioso saber que Cerdà concibió el Eixample de manera a que la vida se desarrollara en el interior de las manzanas, en jardines que fueron desapareciendo o que simplemente nunca existieron. Hacia dentro y no hacia esas calles monótonas de allí fuera.

Es cierto que hay excepciones en el Eixample. Existen lugares sobresalientes: algunos pasajes, algunas calles (Paseo de Gracia, evidentemente, Enrique Granados...). Sin embargo son excepciones que confirman la regla.

Y si no estáis de acuerdo conmigo, decidme quiénes de vosotros quedáis para pasear por el Eixample. Rollo: quedamos en calle Valencia, Bailén o Aragón para pasear... no se le ocurriría a nadie! Aunque hayan edificios fuera de serie, todavía no he conseguido bajar Balmes con aquella alegría que me proporcionan otras calles del mundo.
Por esa razón la gente acaba quedando en el casco antiguo, Gracia o Poble sec.

Al Eixample le falta contraste para poner en valor sus riquezas. Yo lo veo como un desierto en medio de la ciudad.

9 comentarios:

  1. "que le dice una pared a otra pared? - nos vemos en la esquina.."

    hay que buscar en los límites de esa ISOTROPÍA las esquinas que se crean al mezclarse eixample con ciutat vella, eixample con sants, el hachazo de via layetana...
    de todos modos me añado al reclamar los puntos de encuentro, porque efectivamente en la esquina aparece el primer asentamiento de actividad: desde la cantina de descanso, la publicidad, el escondite..

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  2. Buena aportación: http://mecagoeneleixample.blogspot.com/

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  3. Yo vivo en París desde hace ya ocho años y pretendo llegar a todos los sitios siguiendo la estrategia del Eixample, que consiste básicamente en ir cambiando de calles, paralelas y perpendiculares, en hacer zigzags para no aburrirse de una misma calle.
    Eso mismo en París no me ha dado más que sorpresas. Acostumbrada a ir cambiando de calle, a girar en las esquinas para amenizar el paseo, bueno, el itinerario, tengo el mismo reflejo aquí. Evidentemente tardo el triple en llegar a cualquier lado porque pocas calles de esta ciudad son perfectamente paralelas o perpendiculares, al contrario. Pero desde hace ocho años no dejo de descubrir lugares recónditos. Cómo bien dices, plazoletas, esquinas fantásticas, tan estrechas que no te imaginas a gente viviendo dentro, bares escondidos a dos pasos de grandes avenidas, subidas y bajadas. Aires de pueblo entre avenidas Haussmanianas. No todo es bonito. A veces desembocas en lugares grises, con edificios altos, hormigueros de hormigón, pero qué co...Sí, l'Eixample es un rollo.

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  4. Ya sabes que comparto completamente esto. Lugar recóndito y Eixample no van juntos de la mano... Por cierto M.R.Y es un juego de palabras entre tus iniciales y Mary?

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  5. No puedo estar más en desacuerdo con lo expresado por Kim en su blog acerca de la Eixample. Según su reflexión, l’Eixample no cumple ciertos requisitos para ser un lugar tan amable y encantador como los barrios de Gracia, Poble Sec o Ciutat Vella. Dice que no puede distinguir entre dos cruces de calle de l’Eixample y que él nunca iría a pasear por dicho barrio. Sin embargo, hay que tener en cuenta de que en las ciudades viven persones, a millones, y que esas personas no sólo pasean sino que también viven y trabajan. Dejando de lado el hecho de que en l’Eixample se vive y se trabaja muy bien, hay que tener en cuenta que l’Eixample pretende ser un sistema homogéneo eficiente que cobra encanto a base de excepciones, como lo son los edificios de esquina que Lord Nguyen desconoce o calles de distinta anchura o dirección como serían Paseo de Gracia o Av.Diagonal. También son lindas excepciones los límites de l’Eixample que remarca la señora Nguyen y lo serían los interiores de manzana que proyectó Cerdà y que ahora el ayuntamiento quiere recuperar.
    Por otro lado, los lugares encantadores lo suelen ser precisamente por contraste. El encanto de una determinada zona existe porque la de al lado no lo tiene. Dos zonas con encanto yuxtapuestas, en vez de sumar sus virtudes, las restarían. Y por supesto, un caso de población donde todas sus zonas son encantadoras sólo puede darse en pueblos muy pequeños o en parques temáticos. A partir del momento en que en una ciudad se aglomera mucha población, ésta tiene que empezar a ser eficiente. Y ese es el rol que cumple l’Eixample: el ser la argamasa de todos esos pequeños barrios encantadores que permite que se aguanten, el tejido sobre el que existen unos preciosos broches, la estructura de esas bonitas construcciones, el continente de unos barrios con contenido, el sistema nervioso y sanguíneo de Barcelona.
    Pero no sólo eso, sino que lo hace además con un riguroso patrón estético que asombró a Le Corbusier la primera vez que visitó Barcelona y que le llevó a elevar a Barcelona por encima de cualquier otra ciudad Española porque tenía “una fachada”. Por supuesto, dicho esto se fue a pasear y de putas al casco antiguo.
    Enfín, sin ánimos de dar ninguna lección de urbanismo a nadie, rompo una lanza a favor de l’Eixample, uno de los escasos y mejores patrimonios culturales que tiene esta ciudad, antes de que algún sucio e ignorante oriental del Vallés Occidental se atreva a mancillarla de nuevo. Si por Kim fuera...¡ay! todos los barrios serían “barrios chinos”.

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  6. No, son mis iniciales y ya... el juego de palabras sería: Mª.R.Y.

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  7. Si no fuese por encontrar con lupa edificios puntuales, tipo la Casa de les Punxes, la Pedrera (con dificultad), plaza Tetuán, etc. y la clara Diagonal, la foto no me dice donde estoy ni hacia dónde miro.
    Me gusta mucho l'Eixample porque Barcelona me parece una ciudad muy bonita. Y evidentemente paseando o "circulando" ves edificios preciosos.
    Aún así, su carácter funcional es relativo, no me parece un barrio de paseo y ni siquiera práctico de verdad. Muchos de los preciosos pisos de l'Eixample han visto desaparecer sus maravillosos suelos y techos altos para albergar cada vez más oficinas. Y los que viven en l'Eixample dónde hacen sus compras ? Rara vez he visto supermercados. Pregúntales a los que viven en Rambla de Catalunya hasta dónde tienen que ir para llenar sus neveras...Así que quizás eso explique su monotonía: No entiendo, porque no es un Business Center, ni un barrio residencial. La mezcla de trabajadores y de habitantes debería hacer vivir el barrio y sin embargo... Las fachadas siendo indiscutiblemente preciosas y la mezcla de gente siendo la buena, creo que Kim tiene razón cuando dice que las calles son el problema. Las calles como ejes, las calles en sí, no los edificios. Cojed las fachadas del Eixample y desordenadlas un poco, imaginad las mismas fachadas en calles un poco más estrechas y sobretodo no tan cuadriculadas.

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  8. Agradezco la opinión de tan alto arquitecto en la persona de Don Felipe de Gracia y Rojo, alias el Terco, y su brillante intento de defensa de un “sistema homogéneo eficiente”. Sin embargo me temo que se equivoca en casi todo lo que dice, y le invito a releer otra vez mi post.
    He comenzado mi escrito diciendo que únicamente iba a valorar el Eixample en cuanto a barrio “para pasar el tiempo”, es decir disfrutar. He dejado claro que aquí no hablaba de eficiencia.
    De Rojo dice que el encanto nace de la excepción. Tiene toda la razón en la teoría. Incluso París, como bien lo apuntó nuestra compañera inglesa, y en alguna medida Gracia con sus plazoletas entre calles ortogonales viven de estas excepciones. Sin embargo las excepciones son tan excepcionales en el Eixample que se convierten en verdaderos animales de feria, o simplemente lo que son, bonitos detalles que tienes que buscar pero que nunca encuentras. Y si Don Felipe de Gracia y Rojo volviera a leer mi post se daría cuenta de que he hablado de las excepciones a las que hace referencia, citando textualmente Paseo de Gracia y Enrique Granados. Y déjenme dudar del encanto de la Diagonal. Tal vez a él le encante pasear por la Diagonal, ¡ha pasado tanto tiempo en la zona universitaria! No obstante, como muchos de vosotros, no comparto esa opinión.
    Luego Don Felipe de Gracia y Rojo habla de que los barrios son bonitos por contraste y es exactamente lo que decía yo: “Al Eixample le falta contraste para poner en valor sus riquezas. Yo lo veo cómo un desierto en medio de la ciudad”. Con un giro de retórica barata, El alto arquitecto trata de ridiculizar barrios comparándolos con parques temáticos, con el único fin de defender su idea. Pero ¿quién dijo que un barrio tenía que ser exclusivamente “encantador”? Milady M.R.Y ha dado en el clavo diciendo que París tenía “aires de pueblo entre avenidas Haussmanianas”. Como lo dije anteriormente, Gracia con la mezcla de calles ortogonales y plazoletas también juega con esos contrastes.
    En cuanto al Eixample, y espero que esta vez Don Felipe Gracia y Rojo lo entienda, pienso justamente que le falta contraste para hacer disfrutar a la gente. No hay contraste, y si lo hay, está demasiado diluido.
    Finalmente no me voy a parar a debatir argumentos de autoridad como el de Le Corbusier dijo eso, o aquél dijo lo otro. ¿Que una ciudad tenga “un riguroso patrón estético” deriva automáticamente en que sea más agradable para vivir? ¿O es lo contrario? Además Le Corbusier miraba el Eixample desde una perspectiva concreta, puramente arquitectónica, y yo aquí debatía desde una perspectiva de paseante que disfruta de su tiempo.
    En fin, sin ánimos de discutir a un casi licenciado en arquitectura, espero que tome su tiempo en leer y acaso releer estas líneas.

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  9. Buen post, gracias. Qué lástima que la idea inicial de disfrutar del interior de las manzanas no se llevó nunca a cabo. Convertiría a l'Eixample en un barrio de referencia, sin duda.

    Llevo casi cinco años viviendo en l'Eixample y estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo el mismo hecho le da su encanto. Me gusta que a contraste de la mayoría de las ciudades del mundo toda actividad en Barcelona se lleve a cabo en todos sus distritos y no se limite, por ejemplo, el ocio únicamente a su núcleo central limitando el resto de los barrios a viviendas y supermercados.

    Lo que más me falta en Barcelona (y he vivido en muchas ciudades de tres países y dos continentes) es un poco de verde en el paso cotidiano. No suelo cruzar el parque de la Ciutadella o el Güell de camino a nada, y por lo tanto, si no voy específicamente a un parque no vea apenas una hoja en toda la ciudad.

    Barcelona, hasta el momento, la ciudad más bonita que conozco.

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