Cuentan los que trabajaron con él, que el cineasta aragonés Luis Buñuel compraba relojes de cadena baratos en los mercadillos. Luego, en los rodajes, cuando las cosas iban mal, cogía una de estas baratijas y la estrellaba contra el decorado. Calmado, decía lo siguiente sobre la procedencia del reloj:
- Ha pasado por todos mis antepasados y me lo regaló mi abuelo antes de morir… ¿Os dais cuenta de lo que me habéis hecho hacer?
Tras ello, todo iba como la seda.
Anecdotario universal de cabecera, Gregorio Doval

No se de donde has sacado esta anecdota pero es ESPECTACULAR!
ResponderEliminarque buen internauta
Gracias!
De nada! Cuando te vienes por aquí?
ResponderEliminarVoy a comprarme relojes de estos... ;)
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