La Mafia italiana nos ha dejado nombres de leyenda como Salvatore 'Toto' Riina, Antonio Biffa 'Tony' o Bernardo Provenzano. Pocas veces son mujeres las que pasan al recuerdo. Es cierto que en la sociedad mafiosa, las mujeres ocupan un papel segundario. Sirven, obedecen, no ven nada, no dicen nada, lo saben todo. Sin embargo hay algunas excepciones dignas de interés, como son los casos de Angela Russo y Anna Mazza.
Angela Russo , o“Nonna Eroina”, la abuelita de la heroína, no se contentó con coger, a sus 80 años, el avión o el tren para transportar droga. Era la organizadora de todo el tráfico. Como lo narra Anna Puglisi, en el banquillo de acusados, con cabellos blancos y arrugas, la abuelita de la heroína se comportó en perfecta mafiosa; no confió ninguna información, sólo se contentó con declarar que su hijo Salvador, quien había colaborado con la justicia, estaba loco de remate y era infame, y que padecía meningitis.
Esta “nonna eroina”, aunque no haya sido afiliada y entronizada en la Cosa Nostra, se comportó frente a sus jueces como una mafiosa a semejanza de los “hombres de honor” de la mafia Siciliana más tradicional.
La Camorra nos proporciona otro ejemplo todavía más sorprendente con Anna Mazza, viuda del capo de la localidad Afagola, Gennaro Moccia, asesinado en 1970 por un clan camorrista adverso.
Las “viudas negras”, como es costumbre denominarlas en Campania, saben vengarse organizando una “vendetta” sanguinaria. Es suficiente recordar que en los años 50 una tal Pupetta Maresca que quedó viuda, embarazada de pocos meses de su hombre asesinado, manejó ella misma el arma de fuego de la venganza.
Ahora bien, Anna Mazza, como lo relata Roberto Saviano, fue un paso más allá. No sólo armó el brazo de su hijo de 13 años para eliminar al mandatario del homicidio de su padre, sino que también se propuso administrar la enorme estructura de empresas ilícitas que heredaba. Así el clan Moccia se convirtió bajo su mandato en el más importante de los años 90 en materia de construcción, control de canteras y operaciones inmobiliarias. El volumen de negocio sobrepasó entonces al de la Cosa Nostra.En cuanto a la organización de las redes de la Camorra, innovó totalmente en la política de gestión. Utilizó menos la violencia y las armas y se rodeó de un “staff” completamente femenino, con apariencia de mujeres de negocio elegantemente vestidas. Como lo escribe Roberto Saviano: “las mujeres del clan hacían alarde de una mejor aptitud a la hora de administrar empresas y estaban menos obsesionadas por el poder y con la idea de entrar constantemente en conflicto.”
Las cosas no fueron del todo bien ya que en frente, las otras redes eran masculinas y usaban más la violencia de manera que un día una de ellas, Immacolata Capone, fue asesinada y otra, Anna Vollaro, se suicidó cuando policías venían a arrestarla.
Pero si hay todavía una diferencia hoy en día entre una mujer capo de la camorra y un hombre, es que hasta ahora, nos dice Saviano, ninguna se ha arrepentido convirtiéndose en colaboradora de la justicia. ¿Son más fieles a un tipo de vida, aunque sea mafioso? La verdad es que la proporción hombres-mujeres en la mafia tampoco es la misma.
Fuente: La Mafia italienne, Claude Ducouloux-Favard
Referencias: Anna Puglisi: Donne, mafia et antimafia
Liliana Madeo: Donne e mafia
Roberto Saviano:Gomorra
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